Torta de Torremolinos

Historia, tradición y receta para hacer con los más pequeños
Receta de Reme Reina, coordinadora recetario tradicional malagueña de La Carta Malacitana
Puedes encontrar más recetas en su blog:
https://lacocinamalaguena-alsurdelsur.blogspot.com
Ahora que los más pequeños de la casa están de vacaciones, esta receta es perfecta para elaborarla con ellos e inculcarles el amor por la cocina, el valor de los productos naturales y la riqueza de la tradición gastronómica malagueña.
Para preparar la Torta de Torremolinos no necesitamos batidoras complejas ni sofisticados robots de cocina; tan solo nos bastará con un bol, un vaso y una cuchara, utensilios básicos que tenemos en cualquier hogar. La magia de este dulce reside también en la sencillez de su medición: aquí no hace falta pesar ni calcular al milímetro. Solo utilizaremos un vaso común como unidad de medida; dependiendo del tamaño que queramos darle a la torta, jugaremos con la capacidad del vaso que elijamos.
Y mientras les enseñamos a cocinar, también podemos relatarles la bonita historia que esconde este dulce. La Torta de Torremolinos es un postre tradicional de la Costa del Sol cuyo origen comercial se remonta a 1908. Nació como una receta humilde y casera que las abuelas del municipio elaboraban con mimo en sus casas. Más tarde, fue popularizada por un comerciante local y expandida internacionalmente en los años 50 y 60 por Francisco López, cariñosamente conocido en todo el pueblo como «Paco el de las tortas», quien comenzó a venderlas en la histórica calle Hoyo para dar a conocer este manjar a los primeros turistas que llegaban a nuestras costas.
Este esponjoso dulce destaca por elaborarse con ingredientes 100 % naturales, sin conservantes ni colorantes. Su inconfundible aroma y sabor provienen de una mezcla de especias y productos típicos de la repostería andaluza: el aceite de oliva virgen extra, el ajonjolí (sésamo) y la matalahúva (anís en grano).
Durante años, las proporciones de esta receta parecían haberse perdido en el tiempo; todo el mundo hablaba de la famosa Torta de Torremolinos y recordaba su textura, pero nadie sabía con exactitud cómo se elaboraba. Por fortuna, la vida nos regala sorpresas: y conocí a Dª Ana Jiménez, una gran dama torremolinense, que tuvo la generosidad de facilitarme su receta familiar y, desde entonces, este maravilloso dulce dejó de ser solo un lejano recuerdo de la infancia.

Ingredientes (Medidas usando un vaso común)
3 vasos de harina de trigo
1 vaso de leche entera
1 vaso de aceite de oliva virgen extra
1 vaso de azúcar
piel de limón
1 cucharadita de sésamo
1 cucharadita de matalauva
1 cucharadita de levadura química
1 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de canela
1/4 cucharadita de sal
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papel de horno
Azúcar y canela
Elaboración paso a paso
En un cazo o sartén calentamos el aceite de oliva junto con la piel del limón. En el momento en que la piel empiece a tomar un ligero color dorado, retiramos el cazo del fuego. Inmediatamente después, añadimos las semillas de sésamo y la matalauva para que se infusionen con el calor residual. Para acelerar el enfriamiento de la mezcla, vertemos el vaso de leche en el cazo.

En un bol amplio, ponemos los tres vasos de harina. Añadimos el azúcar, el bicarbonato, la levadura y la pizca de sal. Lo mezclamos todo muy bien con ayuda de una espátula.
Retiramos las pieles del limón de la sartén y vertemos todo el líquido sobre la mezcla de harina. Con una cuchara, removemos de forma envolvente hasta que se integre por completo y se forme una bola de masa muy suelta, lisa y suave.

Forramos una bandeja de horno con papel vegetal y extendemos la masa de manera uniforme sobre ella, dándole un grosor intermedio. Para terminar, espolvoreamos generosamente azúcar y canela en polvo por toda la superficie.
Introducimos la bandeja en la segunda ranura del horno (contando desde abajo), previamente precalentado a 150 °C con calor arriba y abajo. Horneamos durante unos 40 minutos. Como ya sabéis, el tiempo es orientativo: a mayor tamaño y grosor de la torta, más minutos necesitará.

Ya solo queda dejarla enfriar y sentarse a degustarla en la mejor compañía. Queda deliciosa con un vaso de leche, un chocolate caliente, sola, o bien…para los adultos… acompañada de un buen vino moscatel malagueño. Les aseguro que, al probarla, tocarán el cielo… en este caso, ¡el cielo de Torremolinos!

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