Desperdicios cero en la restauración.

El pasado 11 de febrero, la Carta Malacitana celebró su conferencia mensual en de salón de actos del Ateneo, sobre «El desperdicios 0 en la restauración» de acuerdo con la nueva legislación que se aprobó en el Congreso de los Diputados en abril del año pasado y del proyecto «Málaga no caduca» de la Diputación provincial.

Para el debate, moderado por Marcos Chacón, fueron invitados Javier Frutos, presidente de AHECOS y de los hosteleros de Andalucía, Miguel Herrero, director de Rustic Experience Andalucía, en Ronda, y Miguel Ángel Báez responsable de «Málaga no caduca».

Antes del comienzo, hubo un recuerdo para el que fue presidente del Ateneo Diego Rodríguez, recientemente fallecido, y comenzó la mesa redonda con la intervención de Miguel Herrero sobre el trabajo que llevan a cabo los restauradores rondeños para los desplazados de Grazalema.

Se calcula que cada persona desperdicia 79 kilos de alimentos al año en España, lo  que supone casi un 20 por ciento de su consumo. Aunque el debate se centró en la hostelería, es en los hogares donde más comida va a la basura, ya que el porcentaje en la restauración oscila entre el 4 y el 10 por ciento solamente.

La «Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario», aprobada el año pasado y que entra en vigor el próximo abril, obliga a evitar que las sobras no se desperdicien, involucrando desde los productores de alimentos hasta los consumidores.

Según Miguel Herrero, la conciencia está arraigada entre los hosteleros, y se aquilatan productos y elaboraciones, pero Javier Frutos habló de las dificultades de las empresas para el cumplimiento de la nueva ley, por ejemplo en aspectos como la trazabilidad, los alérgenos, la conservación de los sobrantes, etcétera.

Miguel Ángel Báez, manifestó que para eso nace «Málaga no caduca», proyecto que facilita el cumplimiento de la normativa y su burocracia a los empresarios, con sólo estar adscritos a él, además de simplificar las tareas de recogida y reparto a los más necesitados de los alimentos. Este es un proyecto  pionero, que se está consensuando con las empresas, ya que en él se involucran la Diputación, la CEM y la Universidad, teniendo como base del reparto a BANCOSOL.

Los destinatarios serán familias en situación de vulnerabilidad, ancianos que vivan solos, con un sistema de algoritmos que haga un reparto justo y adecuado tanto en las necesidades materiales como en las alimentarias.

En definitiva, se trata del primer contrato  de impacto social que se establece en España, y que en estos momentos se está perfilando para su definitiva puesta en marcha.

Los dos empresarios presentes, reconocieron el valor del plan, aunque habrá que esperar el rodaje del mismo.

Concluyó la mesa redonda con la entrega a los participantes de una escultura de Pepe Pereiro, como agradecimiento a su presencia y tras ello, se degustó una selección de productos ibéricos Dehesa de los Monteros, acompañados de vino Guadalvín, D.O. Sierras de Málaga, de bodega Quitapenas.

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